The Afterparty: Brett, de los golpes a las risas
Alguna vez has escuchado una idea tan buena que te ha hecho pensar: ¿Cómo es que a nadie se le ha ocurrido esto antes? Pues bien, cuando vi The Afterparty (Christopher Miller, 2022) pensé: ¿Cómo es que a nadie se le ha ocurrido esto antes? Porque el concepto de un whodunnit en el que cada testimonio se representa con un género cinematográfico diferente es brillante. No únicamente porque es muy divertido ver como la serie trata de parodiar cada género, si no también porque es una forma excelente de mostrar el punto de vista de cada personaje. Y no me refiero a el cómo algunos detalles cambian según la versión de la historia, ni tampoco a como cada uno es el protagonista de su historia. Yo hablo del cómo representa a la perfección la forma en la que cada persona interpreta el mundo a su manera. Solo hace falta preguntarle a alguien qué hace su cabeza a la hora de calcular cuatro por seis para darse cuenta de que cada persona tiene una forma única de funcionar en una situación.
The Afterparty es una serie única y en lo personal me ha gustado bastante. Sobre todo la disfruté porque el misterio está montado de tal forma que mantiene el interés y te deja hacer tus propias teorías, al mismo tiempo que tiene un cierre satisfactorio. Puedes intentar averiguar cuál de los sospechosos del asesinato de Xavier fue el culpable, ya que como todo buen whodunnit, te da las pistas necesarias para que lo resuelvas. Aunque he de admitir que el cómo están escritos algunos diálogos, junto a varios puntos en los que la comedia era tan mala que se hacía algo insoportable, provocan que la serie no sea tan buena como podría ser. De todos modos sigue siendo una gran serie, más que nada por el cómo los guionistas están tan familiarizados con los géneros que parodian en la serie, que los representan a la perfección. Respetando el género que usan, al mismo tiempo que se burlan de sus particularidades.
Para demostrar esto último, pongamos de ejemplo el segundo episodio: “Brett”. En este, la detective Danner interroga al hombre que le da el nombre al capítulo, una persona bastante violenta, con unos ideales algo anticuados y bastante idiota. Es el protagonista ideal de una película de acción, la clase de cinta en la que se inspira el capítulo.
Brett ya de por sí es el clásico héroe de acción , el típico emocionalmente frío —o eso intenta aparentar— que siempre trabaja solo y se pelea con todos. Divorciado como John Wayne, violento como Rambo y justificando todo con la familia al igual que Toreto. Así es Brett, un personaje que en su episodio —como todo protagonista de película de acción palomitera— trata de quedar guay todo el rato, cosa que demuestra en escenas como la del baño con Xavier —el cuál es tan malvado en la versión de Brett, que puedes ver claramente quién es el héroe y el villano de la historia, como en una cinta de acción clásica— o con las one-liners que suelta cada dos por tres. También para sumarle a las similitudes que tiene Brett con clichés de las películas de acción, cabe mencionar la escena en la que traza un plan típico de James Bond o del personaje de Schwarzenegger en True-Lies (James Cameron, 1994), para ponerle a Zoë el video de ellos juntos. También mencionar un detalle que le añade mucho al episodio, y es que las motivaciones de Brett para hacer lo que hace son dos: volver con su mujer —un clásico el tener que recuperar a la chica— y el peluche de su hija, el cual funciona como un Mcguffin de primera.
Pero, no olvidemos que The Afterparty busca ser una comedia, así que… ¿Cómo podríamos hacer que el episodio sea una comedia de acción? Menos parecida a John Wick, más similar a las películas de Jackie Chan y Edgar Wright con un toque de slapstick.
Vamos a tomar de ejemplo la pelea que ocurre entre Brett y el guarda de seguridad desde el minuto 21:30 hasta el 23:04. Lo primero de todo sería cambiar el formato. La paleta de colores no puede ser tan apagada, necesitamos colores más vivos. Segundo, la cámara va a cambiar un poco, va a ser un pelín más estática, para que así la acción se aprecie mejor, también de vez en cuando hará un movimiento rápido para seguir la acción, además le dará tiempo a los actores para entrar en escena de forma brusca —eso siempre queda gracioso—. Además de eso, de vez en cuando hará un plano general de los personajes luchando, para que quede algo más ridículo todo. Y bueno, el ritmo deberá tener subidas y bajadas de intensidad según lo requiera cada chiste —más lento tras las punchlines—.
Sobre Brett, vamos a hacerles unos pocos cambios. Ahora él no es una persona violenta, sabe luchar pero no busca peleas. También, siempre que le golpeen va a sentir dolor y se va a quejar mucho. Además es algo ingenuo, no es necesario que sea extremadamente tonto, aunque sí que es algo despistado. Y lo más importante de todo, es buena persona, no tiene malas intenciones y no se va a creer mejor por darle una paliza a nadie, a su vez tampoco tiene que reafirmar su masculinidad cada dos por tres.
Al inicio de la escena es muy importante que Brett provoque al guarda sin querer, que sea un malentendido. Por ejemplo, digamos que cuando Brett ha aparcado el coche sin darse cuenta le ha dado al del guarda, e intenta hacerle el menor daño posible mientras sigue intentando aparcar, pero esto solo empeora la situación. Brett sale y se encuentra al guarda de frente, que le dice: “Ese era mi coche”. A lo que Brett responde nervioso intentando disculparse. Entonces el guarda le da una bofetada a Brett al puro estilo de Bud Spencer. Tras la cachetada hay un primer plano de la cara de Brett reaccionando al golpe tocándose la mejilla y gesticulando de forma exagerada un “¡Au!”. Entonces el guarda le ataca y Brett empieza a esquivar los golpes de una forma tan exagerada que pese a quedar como alguien súper habilidoso, sigue viéndose ridículo —imaginemos algo similar a la escena en la que el chino andaluz se enfrenta a los gemelos en Kung Fu Sion (Stephen Chow, 2004)—. La escena de Brett evitando que su hija crea que se está peleando la dejamos, es divertida, aunque exageramos un poco más la reacción de dolor de Brett y hacemos más evidente que la hija no se está creyendo nada de lo que dice. Entonces los dos se noquean como en la escena original, y en vez de que Brett se mofe de su rival en el suelo, de los nervios suelta un chiste que hace que el rival se enfade más y salté hacia él. Brett sigue esquivando los golpes pero ahora cada vez que los esquiva el guarda se hace daño con un elemento del escenario. Al final consigue atrapar a Brett y lo lanza contra el cristal de la cocina, cosa de la que él se queja con un chascarrillo. En la cocina, Brett cambia de actitud y contraataca más, usando todo el mobiliario a su disposición de formas creativas. Por ejemplo, hay un carrito para llevar la cocina y lo usa tanto para bloquear los ataques como para golpear al guarda, también usa las puertas de la nevera para lo mismo. Por alguna razón hay un mocho con el cual ataca y al mismo tiempo los golpes los da como si estuviera fregando el suelo. Resumiendo, se monta un Jackie Chan. Al final de la escena, cuando vence al guarda dejándolo inconsciente, se disculpa de él, nervioso y le deja su número de teléfono en una nota en la que pone: “Perdón, llámame para arreglar el tema del seguro”. Se va corriendo torpemente en un plano general. Y fin, así queda claro el cómo mezclaría el episodio con un estilo de comedia más exagerado.



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